Cómo atravesar el Blue Monday sin exigirte más de la cuenta

Cómo atravesar el Blue Monday sin exigirte más de la cuenta

Pequeños rituales cotidianos que ayudan cuando el invierno pesa más de lo normal.

Cada enero aparece el famoso Blue Monday, señalado como el día más gris del año. No porque pase algo concreto, sino por la suma de frío, cansancio acumulado, menos luz natural y expectativas que no siempre se cumplen. Más allá de si la etiqueta tiene base científica o no, la sensación es real para muchas personas: el cuerpo va más lento y la mente pide pausa.

En días así no hace falta arreglar nada ni forzarse a estar bien. A veces el verdadero autocuidado empieza cuando bajamos el ritmo y dejamos de pelearnos con cómo nos sentimos. Aceptar el día tal y como viene ya es, en sí mismo, una forma de alivio.

El calor es uno de los grandes aliados del invierno. Una ducha tranquila o un baño caliente con sales naturales puede convertirse en un pequeño ritual de descarga. No se trata de hacer algo elaborado, sino de permitir que el cuerpo suelte tensión, respire y descanse durante unos minutos sin estímulos constantes. El agua caliente, combinada con aromas suaves, ayuda a crear una sensación de refugio muy necesaria en esta época del año.

Los aromas también juegan un papel importante en cómo nos sentimos en casa. Fragancias cítricas como el pomelo aportan sensación de claridad y ligereza, mientras que notas más profundas como el incienso invitan a recogerse y a estar presentes. Utilizados de forma sencilla, en un quemador o simplemente perfumando el ambiente, pueden transformar el espacio sin que apenas lo notes.

Preparar una infusión caliente es otro gesto cotidiano que sostiene más de lo que parece. Elegir el té, esperar a que repose, sostener la taza entre las manos. Ese pequeño paréntesis crea una pausa consciente que ayuda a volver al cuerpo y a cortar con la inercia del día. En invierno, estos momentos sencillos se convierten en anclas emocionales.

El bienestar no siempre viene de grandes cambios. Muchas veces nace de los objetos que nos rodean y del uso que hacemos de ellos: un jabón natural con un aroma amable, una vela encendida al caer la tarde, una luz cálida, un espacio cuidado. Todo suma, incluso cuando no somos plenamente conscientes de ello.

El Blue Monday no tiene por qué ser un día que “haya que superar”. Puede ser simplemente una invitación a tratarnos con un poco más de suavidad, a escuchar el cuerpo y a crear pequeños rituales que acompañen. No para cambiar cómo te sientes, sino para sostenerte mejor mientras pasa.

The Blue Monday no se trata de arreglar nada.
Se trata de acompañarte un poco mejor.

En Viva Esencia creemos en eso: pequeños rituales que sostienen.

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