Soy Carmita. Y de aquí nace Viva Esencia.
Cuando te cuidas de verdad, todo empieza a ordenarse.
Estoy en TiKTok
Ahí es donde ocurre todo: directos, rutinas y bienestar real.
Hubo un momento en mi vida en el que sentí que todo se detenía. El cuerpo cambia, la energía ya no es la misma y empiezas a preguntarte si ese es el principio del final.
Pero no lo era.
Era el inicio de una forma diferente de cuidarme, de mirarme con más calma y de escuchar lo que realmente necesitaba. Empecé a investigar, a formarme ya reconectar conmigo a través del autocuidado consciente, el yoga facial y pequeños rituales diarios.
En ese proceso comprendí algo esencial: cuando te cuidas por dentro, lo reflejas por fuera.
De ahí nace Viva Esencia. Un espacio creado para acompañarte a elegir mejor, a bajar el ritmo ya rodearte de productos y rutinas que tengan sentido en tu vida real.
Cuando cuidarte deja de ser superficial
Mi camino hacia el bienestar consciente, el yoga facial y la metodología Facial Yoga Plan
Durante mucho tiempo entendí el cuidado como algo externo. Rutinas rápidas, soluciones momentáneas y la sensación constante de que siempre faltaba algo más. Con el paso del tiempo —y de la vida— empecé a darme cuenta de que cuidarse no iba solo de verse bien, sino de sentirse en equilibrio, segura y conectada con una misma.
Ese fue el punto de inflexión.
Empecé a escuchar a mi cuerpo con más atención, a cuestionar hábitos y a buscar un enfoque más consciente del bienestar. No desde la exigencia ni desde la perfección, sino desde el respeto. Fue en ese proceso donde el yoga facial apareció como una herramienta real: una práctica que no solo trabaja el rostro, sino que invita a bajar el ritmo, a respirar y a reconectar.
Con el tiempo entendí algo importante: no todo el yoga facial es igual.
Por eso decidí formarme de manera profesional y estructurada como monitora certificada en Facial Yoga Plan, una metodología que va mucho más allá de los ejercicios aislados.
Facial Yoga Plan me permitió comprender el rostro como un conjunto: musculatura, respiración, hábitos y constancia. Una forma de trabajo clara, progresiva y coherente, pensada para integrarse en la vida real de las personas, no para añadir presión ni expectativas irreales.
Desde ahí empecé a cambiar no solo mi forma de cuidarme, sino también mi manera de acompañar a otras mujeres.
Hoy, el yoga facial que practico y comparto no tiene que ver únicamente con la estética. Tiene que ver con seguridad personal, con recuperar la confianza en el propio cuerpo y con sentir que sabes lo que estás haciendo. Tener una práctica, una metodología y un conocimiento que te sostiene.
Por eso, muchas mujeres que llegan hasta aquí no solo buscan mejorar su rutina de autocuidado, sino también formarse, certificarse y construir algo propio. No necesariamente para dedicarse a la belleza, sino para ganar claridad, autoestima y una identidad que puedan decir en voz alta: esto es lo que soy y esto es lo que sé hacer.
Desde ese lugar —humilde, real y consciente— acompaño hoy a quienes quieren iniciarse o profundizar en el yoga facial a través de Facial Yoga Plan, ya sea como práctica personal o como camino profesional.
Porque cuando cuidarte deja de ser superficial, todo empieza a tener sentido.
Si has llegado hasta aquí, quizá tú también estés en ese punto en el que buscas algo más que una rutina. Algo que te haga sentir bien contigo, segura y alineada con quien eres hoy. Te dejo un atajo por si quieres conocer la escuela de yoga facial con la que yo me formé ➡️ Conocer la escuela de yoga facial